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Málaga compra a lo grande

La ruta solía comenzar por la panadería. Ya provistas de los imprescindibles pitufos del desayuno, las amas de casa proseguían su camino haciendo parada en la frutería, la carnicería, la pescadería y el ultramarinos, o bien en el mercado de abastos si quedaba cerca. Una rutina diaria de pequeñas compras que se ha visto profundamente trastocada por los cambios sociales y la proliferación de los súper e hipermercados. En Málaga, los nuevos hábitos de consumo han modificado por completo el mapa del comercio: es la provincia andaluza con más grandes superficies de alimentación y donde más han retrocedido las tiendas independientes en los últimos cinco años.
En efecto, el ‘parque móvil’ malagueño de cestas de la compra ha sido reemplazado masivamente por un ejército de carritos. Así lo refleja el ‘Estudio sobre el sector agroalimentario y de alimentación en el ámbito comercial andaluz’, publicado por la Confederación Andaluza de Empresarios de Alimentación (CAEA), que señala a Málaga como la provincia con más hipermercados: 29, la cuarta parte de todos los que hay en la región. De hecho, alberga el mayor de estos establecimientos: el Carrefour del Centro Comercial Rosaleda, con 13.500 metros cuadrados.
Este formato es, además, el único que ha crecido en los últimos cinco años. En dicho periodo, la concentración de la oferta comercial alimentaria y la propia crisis económica ha provocado que el número de establecimientos se reduzca un 13,4%. En 2009 (último dato conocido) en la provincia de Málaga funcionaban 6.717 negocios dedicados a la venta de alimentos, aproximadamente mil menos que en 2004. Una evolución que contrasta con la del comercio entendido en su globalidad: entre 2000 y 2008 el número de actividades minoristas creció en Málaga un 34,4%, muy por encima de lo que lo hizo la propia población (un 22,2%).
Así pues, hoy operan menos comercios dedicados a la alimentación que hace cinco años. Pero no es porque haya menos ventas: el gasto de las familias malagueñas en este tipo de productos crece año a año. ¿Qué ha ocurrido? Que el pastel se reparte en menos trozos, pero más grandes. Según el estudio de CAEA, entre 2004 y 2009 desaparecieron 500 tiendas especializadas (carnicerías, fruterías y panaderías, entre otras) en la provincia. Si se les suman los 400 comercios tradicionales mixtos (las clásicas tiendas de ultramarinos) que cerraron sus puertas en ese mismo periodo se obtienen 900 de esos 1.037 establecimientos que han dejado de funcionar en Málaga. En otras palabras, la reducción de la oferta comercial alimentaria se ceba en tiendas independientes.
El súper manda
Frente a esta debacle del pequeño comercio, los hipermercados ganan terreno sin descanso: concretamente han crecido un 31,8% en número desde 2004. Pero si hubiera que elegir a un rey del consumo alimentario en Málaga, sería el supermercado. «Son en la actualidad la forma comercial dominante en el comercio alimentario, probablemente como consecuencia de su enorme capacidad de adaptación a los cambios sociales y su presencia cercana a los lugares de habitación», asevera el estudio realizado por la Confederación Andaluza de Empresarios de Alimentación.
A finales de 2009 en Málaga funcionaban 239 supermercados, el 20% de los de toda Andalucía. Sólo Sevilla está por encima en número de estos establecimientos, que se definen por tener entre 400 y 2.500 metros cuadrados de sala de venta. Su presencia se ha reducido desde 2004 un 17% debido a la ‘operación limpieza’ emprendida por algunas enseñas como Supersol y Eroski y a la desaparición de algunas cadenas locales.
«La disminución del número de supermercados se debe a un fenómeno de concentración. Si cogemos los datos de las principales cadenas, empezando por Mercadona, veremos que han crecido», explica Antonio Palma, de la consultora Geomarket, uno de los autores del estudio de CAEA. De hecho, después de un periodo en el que casi todas las cadenas habían restringido las nuevas aperturas, durante los últimos meses han sido varias las que han retomado su expansión en Málaga, como Maskom o Spar, amén de la irrupción de Carrefour en el ruedo de los supermercados con su marca Carrefour Market.
Ante este progresivo debilitamiento del comercio tradicional cabe preguntarse: ¿terminarán por desaparecer las tiendas de toda la vida? Para el presidente de la Federación de Comercio de Málaga (Fecoma), Enrique Gil, esta es una cuestión fuera de toda duda. «El pequeño comercio seguirá teniendo un papel muy importante en el futuro, y de hecho ya lo está teniendo», afirma. Asegura incluso que estos negocios viven un resurgir en los barrios desde que comenzó la crisis. «Está aumentando la apertura de pequeñas tiendas de alimentación en los barrios. El consumidor acude a ellas en vez de al súper para comprar lo que necesita para el día y controlar el gasto», explica.
Comercio de barrio
Enrique Gil no es el único que detecta una oportunidad para el pequeño comercio en las nuevas pautas de consumo nacidas de las dificultades económicas. Antonio Palma afirma que, pese a que el crecimiento neto de este tipo de establecimientos haya sido negativo en los últimos dos años, se debe a que han cerrado muchas tiendas «por la crisis y también por un factor generacional», pero a la vez están abriendo multitud de pequeños negocios de alimentación en los barrios. «Es algo que se observa en la calle: muchas personas que se quedan en paro recurren a montar un bar o una tienda», afirma.
«Las fruterías viven un auge, quizá porque es un producto que en los supermercados está más caro», opina el coautor del ‘Estudio sobre el sector agroalimentario y de alimentación en el ámbito comercial andaluz’. La estadística le da la razón: si se sigue la evolución de los diferentes tipos de comercio especializado, se observa que entre 2008 y 2009 aumentó el número de fruterías en la provincia, rompiendo una tendencia a la baja que venía desde 2004.
Para Antonio Palma, el comercio tradicional debe buscar su futuro en la especialización. «Resurge la tienda enfocada a una sola gama de artículos, aunque con diferentes enfoques: productos ‘gourmet’, ecológicos, autóctonos, de inmigrantes…», desgrana. «Las tiendas que venden ‘un poco de todo’ son las que más difícil lo tienen», añade. Una excepción a esta norma está en la proliferación de autoservicios regentados por chinos, aunque según el experto, «su éxito se basa exclusivamente en la amplitud de horarios». En este sentido, el informe de CAEA vaticina una «nueva cultura de la compra donde el ahorro, la calidad y la cantidad, la ecología, la pequeña compra, la visita casi diaria y la variedad son criterios emergentes que hay que conocer y medir».
Enrique Gil apunta otro reto ineludible para el pequeño comercio: la cooperación. Potenciar las sinergias y crear centrales de compra para ganar poder frente a los proveedores son asignaturas pendientes en las que «por fin estamos empezando a aplicarnos, aunque sea a causa de la crisis», apunta. El presidente de Fecoma recuerda que la Junta acaba de destinar un millón de euros a la creación de una plataforma virtual promovida por la Confederación Empresarial del Comercio de Andalucía (CECA), que unirá a los casi 181.000 pequeños y medianos comercios andaluces para que ahorren costes, mejoren su productividad y ofrezcan precios más competitivos.
http://www.diariosur.es/v/20101107/malaga/malaga-compra-grande-20101107.html
















































































































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